PANDEMIA

En el Perú la pandemia del covid-19 se vivió como una guerra. Hombres y mujeres se murieron en sus casas esperando atención médica. Los hospitales públicos no contaban con camas suficientes para atender a los pacientes. El oxígeno era insuficiente, la población tenía que hacer malabares para conseguir tubos para asistir de forma improvisada a sus seres queridos, transformando a las viviendas en lugares de cuidado. En pocas semanas, los cementerios se llenaron de gente que enterraba a sus muertos, y los crematorios comenzaron a entregar las cenizas de los primeros fallecidos que nunca pudieron ser velados ni enterrados por las medidas sanitarias de protección por el contagio del virus.  Después de un año, un informe global sobre los efectos del covid en los distintos países demostró que el Perú fue el país con mayor cantidad de muertes por habitante en el mundo.

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